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HISTORIA
El Colegio Montessori del Ajusco, situado al sur de la Ciudad de México, en un espacio de 1200 m2, con áreas verdes, mucha luz y ambientes diseñados con sensibilidad y calidez humana; inició sus operaciones en 1985 tomando como base los planteamientos filosófico-pedagógicos desarrollados por la Dra. María Montessori.
El Colegio dió inicio a sus actividades con un Ambiente Preparado, el de Cuarto de Infantes, para las edades de 1 a 3 años. En 1987, abrió la Casa de los Niños, recibiendo a los pequeños que cerraban su ciclo en el nivel previo, formando el grupo de 3 a 6 años de edad con lo que quedó cubierto el servicio educativo equivalente a Educación Preescolar. Para 1990, las familias cuyos niños terminaban esta formación, propusieron a los Directores-Fundadores del Colegio, continuar con la siguiente etapa, la correspondiente a la Primaria. Con el apoyo y el entusiasmo de las familias, se inició el Taller I, para los niños de 6 a 9 años. Hacia 1993, se incorporó el Taller II, cubriendo las edades de 9 a 12 años, y con ello, el total de la Educación Primaria completa.
Del año 1996 a la fecha, hemos celebrado cada año, la graduación de niños que terminan su tercer nivel de Taller II, equivalente al 6º de Primaria, obteniendo su Certificación Oficial. Desde la primera generación, nuestros egresados, en su mayoría, resultan ser primeros lugares en los espacios académicos a los que se incorporan para continuar con sus estudios de secundaria. Nosotros sabemos que ellos llevan, además, un bagaje de fortalezas y de sensibilidades despiertas, para seleccionar oportunidades, hacer frente a retos y salvar eventualidades a lo largo de su vida.
Desde el inicio de funciones del Colegio, la Sra. Cato Hanrath, fundadora y primera directora del CEEAMI ( Centro de Estudios de Educación Asociación Montessori Internacional – México), asesoró y acompaño a sus directores en el camino de visualizar con claridad los fundamentos pedagógicos, filosóficos y de desarrollo humano, sobre los que habría de generarse el trabajo educativo cotidiano. El profundo interés por la EDUCACIÓN, la alta calidad humana y el elevado nivel de conciencia de la Sra. Hanrath, permearon la atmósfera de “la escuelita de Martha Aurora y Carlos”, como ella le llamaba. Para Cato Hanrath, nuestro más alto reconocimiento y agradecimiento. |